La Depresión Adolescente es Real, Familia y Escuela Podemos Ayudar

06-abr-2020 20:36:18 / POR Instituto Real de San Luis

Instituto Real de San Luis

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La depresión es un mal infravalorado en la actualidad y más cuando se trata de adolescentes. Sabemos que los cambios súbitos de estado de ánimo es cosa de todos los días y por ello se vuelve más difícil reconocer cuando uno de ellos realmente necesita ayuda y muchas veces dejamos pasar síntomas claros que después se convierten en verdaderos dolores de cabeza para todos.

Lo primero que debemos entender es que como padres no estamos verdaderamente capacitados para tratar una situación de este tipo. Por eso es de primordial peso saber cuándo entrar en acción y sobre todo qué hacer y a quién acudir.

Hay distintos estudios que dicen que hasta 5 de cada 10 adolescentes enfrentan periodos de depresión en algún momento. Nuestros hijos tienen, como todos, periodos de tristeza, de melancolía, de infelicidad o de abatimiento, pero esto se vuelve muy grave cuando cualquiera de estos sentimientos toma el control de su vida. El adolescente no se da cuenta del trastorno de su vida emocional y nosotros somos quienes debemos ayudarlo, pero de forma correcta.

El adolescente deprimido sufre, eso es un hecho, y que nosotros le pidamos cosas que no puede hacer (como tomar parte de actividades que en ese momento le son intrascendentes o que simplemente no tenga la energía ni el ánimo para ellas) puede ser contraproducente. Además de este sufrimiento, el adolescente normalmente enfrenta problemas de baja energía y escasa concentración, lo que trae como resultado problemas en su funcionamiento social y académico. Todo esto son focos rojos que no debemos dejar pasar.

Quizá las características más presentes son:

Estado de ánimo triste o irritable
Deja de hacer aquello que lo hacía feliz
Cambios notables en hábitos alimenticios
Cambios notables en horas de sueño y descanso
Falta de energía para las tareas más simples
Baja autoestima
Problemas para tomar decisiones
No se preocupa por su futuro
Menor atención a su higiene personal o a la apariencia

También hay que señalar que corren más riesgo de depresión adolescentes:

Con historial familiar de trastornos de estado de ánimo
Con situaciones estresantes en la familia
Con baja autoestima
Con problemas para socializar
Con trastornos de aprendizaje
Con ansiedad o trastornos alimenticios
Con enfermedades crónicas

Sabemos que cada persona es única e irrepetible, por lo que cada caso es distinto, pero si nuestro hijo presenta alguno de estos síntomas o está en alguna de las circunstancias descritas, debemos de prestar pronta atención para evitar mayores riesgos, pero nunca pensar en automático que es algo temporal y que “ya se le pasará”. La identificación y la acción temprana puede acortar el periodo depresivo y disminuir las probabilidades de enfrentar situaciones más críticas.

Lo primero que debemos hacer es hablar con nuestros hijos de todo aquello que lo hace sentir mal, no en forma de interrogatorio, sino buscando empatía para que pueda platicarnos con apertura sus sentimientos. De inmediato y sin excepción, debemos hablar con el médico familiar, quien podrá evaluar la situación y recomendar terapia psicológica, medicamento o cualquier otro cambio benéfico para la salud de la familia.

En casa, nosotros debemos motivar un estilo de vida saludable: dieta, dormir bien, ejercicio, fomentar la actividad física por encima de tiempo de pantalla (tv, tabletas o celulares) y pasar tiempo con ellos, valorar las actividades de estrés, entre otras.

Lo más importante es entender que ningún adolescente finge o inventa conductas depresivas y que estas pueden llegar a poner en riesgo su propia estabilidad y hasta su vida, por lo que nosotros no debemos dejar pasar por alto ninguna señal, porque ninguna señal es pequeña o insignificante y debemos apoyarnos en quienes pueden ayudarnos o asesorarnos.

Aquí en el Real, como padres, ustedes cuentan con su preceptor para poder evaluar el comportamiento de su hijo en el ámbito escolar. Cuentan con otros ojos para poder ver a su hijo en un ambiente de libertad y donde pasan gran parte de su día. Nunca dejen pasar algo que les llame la atención o que el preceptor les mencione porque la depresión es real y afecta la forma en que su hijo piensa, siente y se comporta.

 

Por Lic. Guillermo Velázquez Andrade. giva@irsl.edu.mx

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Topics: Educación en valores